Acoso

Atravesó la carretera cargando el bolso. La tibieza de la arena la puso de buen humor. Finalmente se habían ido los turistas y el otoño todavía no se hacía notar. Ella sabía elegir el rincón en donde podía estar tranquila. En el pueblo sólo quedaban jubilados y difícilmente llegarían hasta allí. Colocó la toalla, la radio, el libro. Encontrar el bronceador fue más complicado. Tuvo que sacar todo. El balón de vóley-playa, la botella de agua mineral, las gafas, un gorro. Lamentablemente, sus amigas no habían querido ir. Pero tenía lectura y música. Mientras se sacaba la ropa pensó en … Continúa leyendo Acoso