La cucaracha


El problema de tener un super/mega  teléfono/smartphone es que luego no te llamen ni te escriban.

El otro día me invitó a comer un viejo amigo. Nada más sentarse a la mesa colocó sobre el mantel su trasto con el gesto con el que un policía habría colocado su pistola, o un matón sus atributos sexuales. Yo me asusté un poco al principio, …aunque no le debía nada: habíamos quedado en aquel restaurante para recordar viejos tiempos y hacer un repaso amable a nuestras vidas.

Luego, cuando nos sirvieron el vino y los aperitivos, intenté olvidarme del teléfono, aunque no era fácil. Estaba muy cerca de mi copa y parecía una cucaracha muerta. En cualquier caso, quien no podía olvidarse de él era mi amigo. Cuando llegó el primer plato comenzó a mirarlo (al teléfono, no al camarero) con odio, porque no sonaba. A partir de ahí, la comida se convirtió en una pesadilla, pues la tensión no dejó de aumentar. Uno no puede colocar un móvil sobre la mesa y que luego no suene sin sentirse profundamente humillado.

El caso es que tengo una capacidad innata para hacerme cargo de las humillaciones de los otros, así que comencé a pasarlo peor que él. Cuando nos sirvieron el postre, habría dado mi reino porque el teléfono sonara, pero no reino ni mando en ningún lado, no sonó. Mi amigo estaba verde. Entonces llegó el café y se me ocurrió una idea: le agradecí que hubiera desconectado el teléfono para que pudiéramos hablar con tranquilidad. Aquello no sirvió sino para aumentar su sensación de fracaso, pues era demasiado evidente que me había invitado a comer para mostrarme cómo despachaba sus asuntos urgentes a través de la cucaracha inteligente.

Al despedirnos, se le saltaron dos lágrimas que atribuyó a la emoción de la despedida, aunque los dos sabíamos que lloraba porque no le habían llamado. No puedes comprar un cojomóvil si no tienes garantizado que suene seis o siete veces durante una comida: es muy humillante. Para solucionarlo, las compañías tienen un servicio despertador que puedes programar para recibir una llamada tras de otra con intervalos mínimos de un cuarto de hora. No hay más que telefonear al 096 y marcar, con cuatro cifras, la hora a la que quieres que te avisen. Sale caro, pero es muy eficaz. La otra opción es utilizar a la secretaria o a un compañero pero eso ya es más personal.

Incluyo link con acceso a la viñeta de Peridis en el País de hoy. Está curiosa… Viñeta Peridis 2016-01-11

Anuncios

2 comentarios en “La cucaracha

  1. Me ha gustado mucho tu anécdota, se me hizo graciosa y no sé si esa fuera tu intención pero me recordaste lo mucho que mi familia batalla con los celulares. Cada vez estamos mas aislados aunque se tenga un montón de gente alrededor.

    Ahora, en serio ¿contratar un servicio así solo para que nos marquen y podamos regodearnos de nuestra seudo vida social? Honestamente no sabía que existían pero yo no lo contrataría… Por tacaña xD

    Le gusta a 1 persona

Encantado de que incluyas cualquier tipo de comentario. Serán todos bienvenidos. Muchas gracias !

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s